Resumen:
Objetivo: Analizar evidencia científica disponible
sobre los efectos del entrenamiento concurrente (EC), entendido como la
combinación planificada de ejercicios aeróbicos y de fuerza, para una
estrategia no farmacológica orientada a mejorar el bienestar general en adultos
diagnosticados con hipertensión arterial (HTA). Método: Se llevó a cabo una
revisión de literatura con enfoque narrativo, consultando bases de datos
científicas internacionales como PubMed, Scielo, Dialnet y ELSEVIER, así como
documentos técnicos y directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se seleccionaron estudios publicados entre 2012 y 2025, priorizando
revisiones sistemáticas con metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados (ECA)
que evaluaran los efectos del EC sobre la HTA en adultos. Se incluyeron
estudios que analizaron parámetros relacionados con la salud cardiometabólica y
la funcionalidad en pacientes con diagnóstico confirmado. Resultados: Los
hallazgos evidencian que el EC representa una estrategia eficaz y segura para
reducir los niveles de PAS y PAD, con reducciones promedio de entre 4 y 9
mm/Hg, según el diseño, frecuencia e intensidad de la intervención. Además, se
observaron mejoras en la composición corporal, el perfil lipídico, la
resistencia muscular y la salud mental. Estos beneficios se extienden también
al bienestar general de los participantes, promoviendo un estilo de vida
activo, saludable y sostenible. La evidencia sugiere que el EC puede ser más
efectivo que los entrenamientos aislados (solo aeróbicos o solo de fuerza) para
esta población. Discusión: Se confirma que el EC es una estrategia eficaz para
el control no farmacológico de la HTA. Se observan reducciones significativas
en la presión arterial sistólica (PAS) y presión arterial diastólica (PAD), con
beneficios adicionales en composición corporal, capacidad cardiorrespiratoria,
fuerza muscular y salud mental. En línea con las recomendaciones
internacionales en salud pública, se sugiere fomentar esta modalidad de
ejercicio dentro de las políticas de atención primaria y los programas
comunitarios de actividad física (AF), adaptándola a las condiciones
individuales y garantizando su sostenibilidad en el tiempo para lograr hábitos
saludables y mejoras en la calidad de vida.)
EmásF nº 98.